Una reflexión desde la gestión de riesgos y el compliance
El reciente caso que involucra a un ejecutivo de Banco Santander ha generado múltiples preguntas sobre controles, prevención de delitos, cumplimiento normativo y gestión de riesgos dentro de las organizaciones.
Sin embargo, más allá de las opiniones inmediatas, vale la pena detenerse a reflexionar sobre una pregunta más profunda:
¿Es posible prevenir completamente situaciones como esta mediante controles individuales?
Jorge Contreras comparte una mirada que va más allá del caso puntual y propone analizar el desafío desde una perspectiva integral de compliance, considerando la gestión de riesgos, el comportamiento humano y el rol que cumplen los controles dentro de una organización.
Los invitamos a leer su reflexión.
El caso Banco Santander y todo lo que se comenta al respecto, me ha obligado a pensar… un ejercicio muy difícil en estos tiempos de “ejecución inmediata”. Creo importante si, tratar de dar una mirada global a este caso. Esto es pensar en Compliance, pero desde una mirada integrada, no como la solución mágica a todos los males, sino como parte importante de la gestión de toda organización. Entonces, bajo esta mirada lo primero que se me viene a la cabeza es la normativa vigente y su cumplimiento. Voy a mirar las famosas RAN, las circulares de la UAF y la CMF. ¿Qué encuentro? No mucho la verdad. Nuestra visión respecto al riesgo de lavado de activos está enfocada en proteger a la organización de los criminales que están fuera de ella. No se considera, al menos a primera vista, la posibilidad de que, por alguna razón, los malos estén dentro…
Entonces busco respuesta en el compliance interno. Las políticas y procedimientos de selección y contratación. Porque la pregunta más reiterada es ¿Cómo un criminal puede estar trabajando en un Banco? Entonces reviso el Report to the Nations 2026 preparado por ACFE y veo algo muy interesante. El 88% de los defraudadores no tenía antecedente alguno que pudiese anticipar o predecir su comportamiento posterior. Es decir, la probabilidad de prevenir este tipo de delitos mediante la aplicación de debidas diligencias o Background Checks es mínima.
Conclusiones
Sigo pensando… mi primera conclusión es que ningún control por sí mismo es capaz de mitigar de manera efectiva una situación como la ocurrida en el Banco Santander. Se requiere de una mirada global y transversal a los riesgos porque aquí enfrentamos al menos dos amenazas. La posibilidad que la organización sea utilizada para lavar activos y la facilitación, desde adentro, de este tipo de ilícitos.
La segunda conclusión es más básica aún. Es que no debemos olvidar que son las personas las que cometen delitos. Y por esa simple razón, las conductas se reiteran. Entonces, vale la pena poner atención a las señales de alerta más simples y evidentes, aquellas que muchas veces pasan por nuestra nariz, aquellas que parecen irrelevantes, pero que, al mismo tiempo, todos conocen y reconocen.
Tercera conclusión. La tecnología es una herramienta fundamental en el control, la prevención de delitos corporativos y el fraude interno. Sin embargo, si no existe una estrategia clara y un adecuado entendimiento de los procesos y riesgos de la organización, el poder de las herramientas tecnológicas disminuye a tal nivel que la actividad se transforma en un lindo control automático, que al final día, no agrega valor a la organización. Importante: El sistema NO es el control, es el medio por el cual se ejecuta una actividad de control.
¿Qué opinas?
¿Crees que las organizaciones están enfocando correctamente sus esfuerzos de prevención y control?
Los invitamos a compartir su visión y continuar la conversación sobre compliance, gestión de riesgos y prevención de delitos corporativos.



